Honos 138. También aquí hay dioses

Heráclito, más allá de haber pasado a la historia como un gran filósofo, fue un sabio muy reconocido ya en vida. A su casa acudían viajeros de remotos lugares para consultar con él sus dudas. Sucedió un día que un grupo de esos viajeros cargados de preguntas llegó a Éfeso preguntando sobre dónde podrían encontrar a Heráclito y un ciudadano, imagino que ya un poco cansado de tanto forastero, les indicó que el hombre estaría en su casa, dónde si no. Los visitantes, que esperaban encontrar al sabio en una academia o un palacio, se quedaron estupefactos al ver a Heráclito en una casa humilde calentándose cerca de un horno. Al percatarse de la reacción de los visitantes, el filósofo les dijo: “pasad, pasad, que también aquí hay dioses”.

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