Los insectos se llaman insectos porque Aristóteles los llamó así. Bueno, él los llamó ἔντομα (éntoma), que proviene de en (en) y témnein (cortar), es decir, “seres seccionados”. Los insectos parecen siempre divididos en partes: cabeza, tórax y abdomen. De “éntoma” nos llega “entomólogo”, por ejemplo. El latín simplemente calcó el término a “in-sectum”. Y de estar divididos en tomos pasaron a estar divididos en secciones. Un insecto es, literalmente, un ser seccionado en el cual cada segmento cumple su función. El tórax impulsa, el abdomen digiere, las antenas orientan. No hay ambigüedad en un insecto. No hay conflicto entre lo que es y lo que hace. Es pura especialización hecha cuerpo. La abeja —Aristóteles estaba obsesionado con las abejas— recolecta, la hormiga transporta y la termita excava. Cada una de ellas está admirablemente ajustada a su tarea. Tan ajustada, de hecho, que su vida entera queda definida por ella. La especialización, en ese sentido, es una forma de perfección… pero también una forma de clausura.
La metáfora del enjambre me parece especialmente potente para pensar el momento que estamos viviendo con la IA. En biología, los insectos sociales funcionan precisamente porque cada individuo es extremadamente especializado, pero el sistema solo cobra sentido cuando alguien o algún mecanismo coordina el conjunto.
Quizá algo parecido empieza a ocurrir ahora con la tecnología, cada vez aparecen más “especialistas” artificiales capaces de hacer tareas concretas muy bien y el verdadero valor humano empieza a desplazarse hacia algo más parecido a lo que comentas, el criterio para organizar, priorizar y dar sentido al conjunto.
Me gustó mucho también esa distinción entre capacidad y competencia, es una forma muy clara de explicar algo que a veces intuimos pero cuesta nombrar.
Totalmente Máximo, da la sensación de que estamos viendo formarse las primeras piezas de algo mucho más grande y todavía estamos aprendiendo a entender cómo encajan entre sí. Va a ser interesante observar hacia dónde evoluciona todo esto 😀
Resulta paradójico que, aun cuando la capacidad de articular y orquestar competencias apunta claramente hacia el futuro de la profesión, los procesos de selección continúen otorgando mayor peso a la evaluación de las capacidades. Genial la lectura de este domingo, Máximo.
Tiene su ironía que la IA se entrene para ser el generalista absoluto, con todo el conocimiento humano comprimido en un modelo, y que en la práctica solo funcione bien cuando se la convierte en especialista. Como si el dominio total fuera demasiado para ser útil y hubiera que trocearlo para que sirva de algo.
Eso, y que una de las maneras más eficientes de organizar y orquestar esta tecnología punta sea con directorios y archivos .md :D
Cuidar del enjambre me parece una aspiración honorable y preciosa, en forma y fondo.
No confío en que lleguemos a esa Inteligencia general artificial que tanto prometen. Y menos con este tipo de IA estadística por la que nos hemos decantado. Pero bueno, veremos. Tiempos interesantes.
La metáfora del enjambre me parece especialmente potente para pensar el momento que estamos viviendo con la IA. En biología, los insectos sociales funcionan precisamente porque cada individuo es extremadamente especializado, pero el sistema solo cobra sentido cuando alguien o algún mecanismo coordina el conjunto.
Quizá algo parecido empieza a ocurrir ahora con la tecnología, cada vez aparecen más “especialistas” artificiales capaces de hacer tareas concretas muy bien y el verdadero valor humano empieza a desplazarse hacia algo más parecido a lo que comentas, el criterio para organizar, priorizar y dar sentido al conjunto.
Me gustó mucho también esa distinción entre capacidad y competencia, es una forma muy clara de explicar algo que a veces intuimos pero cuesta nombrar.
Gracias, Darío
Estamos en un momento realmente interesante. Veremos qué sucede
Totalmente Máximo, da la sensación de que estamos viendo formarse las primeras piezas de algo mucho más grande y todavía estamos aprendiendo a entender cómo encajan entre sí. Va a ser interesante observar hacia dónde evoluciona todo esto 😀
Resulta paradójico que, aun cuando la capacidad de articular y orquestar competencias apunta claramente hacia el futuro de la profesión, los procesos de selección continúen otorgando mayor peso a la evaluación de las capacidades. Genial la lectura de este domingo, Máximo.
Lo de los procesos de selección es un drama. Estoy de acuerdo.
algún día tienes que continuar con el serial para reflexionar si necesitamos o no ir protegidos en ese enjambre. ;)
Me ha encantado, que lo sepas.
Necesito hablar con algún apicultor que me aclare si las abejas se rebelan si no las cuidas bien :)
Tiene su ironía que la IA se entrene para ser el generalista absoluto, con todo el conocimiento humano comprimido en un modelo, y que en la práctica solo funcione bien cuando se la convierte en especialista. Como si el dominio total fuera demasiado para ser útil y hubiera que trocearlo para que sirva de algo.
Eso, y que una de las maneras más eficientes de organizar y orquestar esta tecnología punta sea con directorios y archivos .md :D
Cuidar del enjambre me parece una aspiración honorable y preciosa, en forma y fondo.
No confío en que lleguemos a esa Inteligencia general artificial que tanto prometen. Y menos con este tipo de IA estadística por la que nos hemos decantado. Pero bueno, veremos. Tiempos interesantes.
Que maravilla de News. De principio a fin. 🙌🏻🌹
Gracias, Isabel
Muy interesante 😃. Lo incluimos en el diario 📰 de Substack en español?
Gracias!
Estupendo, ahora lo propongo en https://columnas.substack.com/p/hay-soporte-mediante-chat-por-parte.
Por cierto, te presentas al concurso del escritor de Substack, que ha salido hoy la convocatoria?